jueves, 1 de marzo de 2012

Carta a los agnósticos


El viento roza mi rostro en la mañana recordándome que estoy vivo, no comprendo su destino ni mucho menos comprendo su sonido pero algo que comprendo y de lo que estoy seguro es que está conmigo, me habla al oído me levanta y me acompaña en mi caminar.

Mi grito es desesperado y te invita a que con Dios puedas caminar, es posible que no lo escuches o no conozcas su verdad, pero abre tu corazón y permítele entrar que de esta forma sin darte cuenta su presencia te llenará y de un momento a otro no dudarás que es real.

Hay muchas cosas que no comprendemos por nuestras limitaciones, sin embargo las vivimos y sabemos que están ahí, abre tu mente y tu corazón para vivir a Dios y solo de esta manera podrás oír su voz, háblale despacio al oído entrégale tus miedos y tus deseos que tan solo con su abrazo y su respuesta podrás saber que es real.

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